Falta “poco”, o mejor dicho, ya no falta mucho para llegar al final del primer año en la carrera de diseño gráfico a la que dedico mi tiempo y mente y creo que ya comienzo a comprender por qué no me estoy llevando una muy buena impresión de lo que allí me inculcan y de las sensaciones que me provoca.
Existe una respuesta desde dos o incluso diría tres puntos de vista, aunque quien sabe me estoy apresurando a sacar conclusiones antes de profundizar en la carrera.
Según el cliente:
Busca en el diseño una propuesta que pueda adaptarse al mercado, que tinte de original un producto que probablemente no lo sea y por eso requiera dicha cualidad y que aproveche métodos de manipulación de la percepción para transmitir valores falsos gracias a la hábil utilización de los colores y las figuras sencillas.Según el diseñador:
Aprovecha de forma hipócrita diversos estudios basados en diferentes aspectos de la percepción (ya sea composición, color, forma etc.) achacando dicho acto a la supuesta resolución astuta de problemas que tienen los clientes y que ellos podrán resolver. Sin embargo se trata nada más ni nada menos que una extensión artística demagógica que sirve para auto-vanagloriarse creyendo que los métodos que hoy utiliza son universales, cuando en realidad dependen única y exclusivamente de la época o las corrientes artísticas que marcan tendencia. (Dejando de lado el estudio del color que pocas veces tiene una connotación cultural) En resumen, desarrolla su carrera artística mintiéndose a sí mismo y haciéndose creer que no es por su propio ego sino que es por un bien común (o un buen negocio que le permita vivir en este sistema cruel)El diseño:
Es arte enfocado a los negocios, sutilmente disfrazado de metodología y plagado de tendencias que se enseñan como separadas de la situación histórica. Se abusa de rasgos que están de moda y se cree que estos denotan esto o aquello, cuando lo que hace que esto cambie es el tiempo y la sociedad. Se funde y se mezcla, copiándose a sí mismo, variando cuando alguien se atreve a poner más del supuestamente lejano toque artístico que se cree no tiene mucho que ver con el trabajo del diseñador.Si queremos hacer arte, mejor que lo llamemos así y no nos creamos lo que no es y si alguien tiene otra opinión o piensa diferente que lo comente igual que yo lo hice.
¡COMPRADO!
















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